Todos tenemos un potencial enorme que muchas veces está latente dentro de nosotros y todos, igualmente, deseamos que nuestros esfuerzos sean compensados con buenos o excelentes resultados. La mayoría de nosotros también está dispuesto a trabajar con inteligencia, dedicación y duramente para lograr el éxito y la felicidad.

Cada uno de nosotros tiene la habilidad para poner en acción ese potencial que tenemos con el fin de obtener el resultado que deseamos. Muchas veces tenemos que hacer algún cambio en nuestro comportamiento habitual para lograr nuestras metas y lo importante es que el proceso de cambio también está en nosotros y empieza con nosotros.

Por eso es que debemos tener conciencia que lo que determina el nivel de nuestro potencial, lo que produce la intensidad de nuestras acciones y predice la calidad de los resultados que obtendremos es nuestra actitud.

Nuestra actitud es la que determinará nuestra calidad de vida. Nuestra actitud es la que fijará la grandiosidad de nuestros sueños y la que influirá en nuestra determinación, perseverancia y confianza para enfrentar los riesgos inherentes ante toda nueva situación.

Y lo más grande es que nosotros somos los únicos que tenemos control sobre nuestra actitud. Posiblemente hayan personas que tratarán de influir negativamente sobre nuestra forma de pensar o actuar pero nadie tendrá el control sobre nuestra actitud.

Tener la actitud correcta es fundamental para tener éxito en la vida. Nuestra actitud determinará nuestro comportamiento ante la vida y si esa actitud está basada en sólidos principios éticos y morales con pensamientos positivos y de optimismo fácilmente se reflejará en nosotros, en nuestra mirada, en nuestros gestos, en nuestra manera de ser, en nuestros sentimientos, en nuestra forma de hablar y se trasmitirá a todos los que nos rodean.

Está demostrado que la actitud es muy importante para lograr algo en la vida. La actitud es más importante que la aptitud. Una persona con muchas aptitudes si no tiene la actitud correcta no logrará nada significativo. Por el contrario, una persona con la actitud correcta, con actitud mental positiva, puede lograr todo lo que se propone.

Nosotros somos lo que somos y estamos donde estamos debido a los pensamientos que dominan nuestra mente. La actitud es un hábito del pensamiento y los hábitos se pueden adquirir. Depende de su actitud para ver todo lo que esté a su alrededor, para enfrentar las diferentes situaciones que encontrará o enfrentará, para pensar sobre la vida y actuar.

La diferencia entre una actitud positiva o negativa podría ser la diferencia entre una vida positiva o negativa o entre éxitos o fracasos o entre la excelencia o la mediocridad.

Con justa razón se dice que la actitud es más importante que los hechos. Es más importante que el pasado, la educación, las circunstancias, los fracasos, los éxitos o lo que otras personas puedan pensar, decir o actuar. Nosotros no podemos cambiar lo inevitable. No podemos cambiar el pasado. No podemos cambiar a otras personas. Pero sí podemos cambiar nuestra actitud y lo más importante de todo es que podemos escoger la actitud que tendremos hoy.

William James, filósofo y psicólogo estadounidense, expresó: “es nuestra actitud al inicio de una tarea difícil, más que cualquier otra cosa, lo que afectará el éxito o fracaso del resultado”.

La actitud es determinante para lograr éxito y la felicidad en la vida.